“Iluminemos lo que la razón tiene abandonado en la sombra”


Jacobo Siruela, editor

"Queda por escribir la historia de la humanidad durmiente"

“La Contra” de “La Vanguardia”  VÍCTOR-M. AMELA  - 13/11/2010

Tengo 56 años. Nací en Madrid y vivo en Vilaür (Girona). Soy editor y escritor. Estoy casado con Inka Martí. Tengo dos hijos veinteañeros, Jacobo y Brianda. ¿Política? Escéptico. Dime qué entiendes por Dios y te diré si creo o no. El sueño es una segunda vida, atendámosla

¿Qué es la otredad?

La zona opaca de la realidad, ignorada por el pensamiento racional. Los fenómenos que escapan a la razón cartesiana. 

¿Qué fenómenos? 

Los oníricos, por ejemplo: sin los sueños, ¡la realidad está incompleta! 

Pero la realidad... es la realidad, ¿no? 

¡Nada más resbaladizo que la realidad! Hoy sabemos que el 99,99% de la realidad... es vacío. Lo que podemos tocar, pesar, medir... es sólo una parte de la realidad. 

Pero los sueños..., sueños son. 

Son realidad que pesa en el devenir humano: los historiadores han escrito la historia de la humanidad despierta, de la vigilia, la historia diurna..., ¡pero queda por escribir la historia de la humanidad durmiente, de lo onírico, la historia nocturna! 

¿Para qué? 

Para entender la realidad: ¿entenderías acaso que una hoja tuviese haz pero no envés? "Si reuniésemos todos los sueños de la gente de una época, obtendríamos una imagen del espíritu de ese periodo", dijo Hegel... 

¿Y por dónde empezaría esa historia? 

Por una tablilla cuneifoirme: explica que un sueño enseñó a las tropas de Asurbanipal cómo culminar una victoria bélica... 

Eran tiempos de otra mentalidad... 

El general Patton, durante la Segunda Guerra Mundial, ¡dictaba disposiciones tácticas sugeridas por sus sueños! Me interesa este fenómeno, este patrón que se repite... 

¿Los sueños marcan la historia militar? 

Y la musical: piezas completas de Händel, Brahms, Wagner, Mozart... ¡se les aparecieron compuestas íntegramente en sueños! 

¿Sucede eso en la historia de las letras? 

De una escena soñada por Stevenson salió su inmortal relato de El Dr. Jeckyll y Mr. Hyde...Y sucede igual entre científicos: Kepler soñó las órbitas elípticas de los planetas, y Kekulé vio en un sueño la estructura molecular del benceno, y... 

Bien: ¿y qué nos enseña todo esto? 

¡Que el universo es una realidad psicofísica! Todo está interconectado. Vivimos en una puerta giratoria entre el sueño y el pensamiento, entrando y saliendo. "El sueño es una segunda vida", dijo el poeta Gérard de Nerval. En Grecia se le prestaba gran atención: disponían de templos de sueños... 

¿Qué era un templo de sueños? 

Sanatorios de incubación onírica. Seguías ciertas prácticas de purificación mental y física, melodías, representaciones teatrales y danzas, ciertos alimentos..., y si los sacerdotes te sabían preparado, te tocaban la parte interesada, te tendías sobre una piel de animal sacrificado y curtida por ti... ¡y dormías en el Asclepión, el templo de Asclepio! 

El dios de la medicina, ¿verdad? 

Tenías un sueño sanador o iluminador. Esto se practicó ya en cavernas de Asia Menor. Eran sanatorios de afecciones psicofísicas, y funcionaron mil años... Por algo sería... 

¿Funcionarían hoy? 

Si aceptas que lo diurno es tan ilusorio como lo nocturno, y lo nocturno tan cierto como lo diurno, ¡sí! "El espíritu y el cuerpo comunican entre sí sus destinos", entendió Montaigne. Pero el racionalismo ha desdeñado esto..., ¡y eso que un sueño animó a Descartes a fundar el racionalismo! 

¡No! 

¡El racionalismo tuvo su Pentecostés!: Descartes decidió mirar el mundo desde su razón..., y esa noche tuvo tres sueños: en uno vio un libro titulado ¿Qué camino debo seguir en la vida?,y se afianzó en su propósito. 

Aleccionadora historia. 

El racionalismo nos enseñó la autonomía de la razón, y eso está muy bien..., ¡pero a un precio altísimo!: desgajó el mundo como mecanismo inanimado, separado de mí. 

¿Deberíamos reintegrarnos? 

Iluminemos lo que la razón tiene abandonado en la sombra, ¡y eso nos enriquecerá! Así lo intuyeron sabios como Jung y Pauli. 

¿Qué postularon? 

No hay separación entre lo físico y lo psíquico. Una emoción o un sueño tienen correspondencias físicas: sueñas con un pájaro, ¡y por la mañana un pájaro entra en tu casa...! 

¿Sueños premonitorios? 

Varios sueños anunciaron al presidente Lincoln su asesinato. Y también tuvieron sueños de ese tipo Nietzsche, Mark Twain, Graham Greene... ¡Existen! 

¿Y cómo explicamos este fenómeno? 

"El fenómeno mismo es la teoría", afirmaba Goethe, y estoy de acuerdo: me interesa el fenómeno, por irrebatible. Las interpretaciones... son diversas y siempre opinables. 

Cuénteme una. 

Los aborígenes australianos hablan de un "tiempo del sueño" en el que todo - pasado y futuro-cohabita a la vez, y en el que puedes entrar y salir. Igual lo veía Dunne. 

¿Quién es Dunne? 

Uno de los mayores onironautas que han existido: personas que han navegado por sus sueños, que anotaron... El más colosal fue Saint-Denys: anotó sus sueños durante 1.946 noches, y logró incluso explorarlos desde dentro a conciencia, y modificarlos. 

¿Anota usted sus sueños? 

Les presto atención, sí: ¡pueden ayudarnos mucho, iluminar nuestra vida diurna!

Dicen que soñar es morir un poco... 

Para los griegos era un ejercicio preparatorio, sí. Las moradas de Hypno y Tánato eran vecinas en el Hades...: el sueño es la morada análoga a la muerte en la que cada noche entramos plácidamente al cerrar los párpados. Para vivir en la otredad.

                                                             Bajo los párpados

El tiempo parece detenido en el Mas Pou, en la campiña ampurdanesa. Desde este enclave - cerca del caduceo del dios Asclepio en la griega Empúries y de los monasterios pirenaicos que preservaron la cultura de la antigüedad mediterránea-, Jacobo Siruela e Inka Martí sueñan. Su sueño adopta forma de sugestivos libros que exploran la frontera más fértil del pensamiento occidental, el más avanzado, que es el que está redescubriendo lo que ya supimos: materia y energía, cuerpo y espíritu, cosmos y psique no son escindibles. En El mundo bajo los párpados(Atalanta), Jacobo Siruela revela la persistente importancia del sueño en la historia de la humanidad: leerlo insufla anhelos de soñar... 

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